La natación y sus efectos en el dolor de espalda o cuello

nadar columna

La natación y otros tipos de hidroterapia son generalmente considerados como excelentes maneras de fortalecer el cuello y la espalda, así como superar o prevenir lesiones que provocan dolor. La viscosidad natural de agua, añade resistencia a las actividades de piscina, lo que hace que la construcción del músculo sea incluso más fácil que en tierra firme. Además, la natación es mucho menos agresiva para la columna vertebral y las articulaciones en el cuerpo que los ejercicios de alto impacto, como correr. Dicho esto, también es posible que la natación y algunas malas terapias realmente agreguen dolor en el cuello o la espalda si el nadador no tiene cuidado. La clave es asegurarse de que conocer las técnicas apropiadas de natación y no excederse en el entrenamiento.

Los beneficios de la natación


Además de ser una forma divertida de pasar una tarde, la natación es una gran adición a cualquier estilo de vida activo. Practicar la natación en una piscina cubierta también es una buena manera de mantenerse activo en el invierno. Una tarde en la piscina fortalece los músculos de la espalda, hombros, brazos, piernas y cuello, mejora la salud del corazón y ayuda al nadador a mantener un peso corporal saludable. La natación también puede ser una gran manera de superar el dolor de espalda de una hernia de disco, nervio pellizcado e incluso los espolones óseos. Mediante el fortalecimiento de los músculos que soportan la espalda o el cuello, habrá menos estrés para la columna vertebral y el dolor puede ser superado. Una piscina de agua caliente también promueve la circulación sanguínea y ayuda a acelerar el proceso de curación.

El problema con la natación

En la mayoría de los aspectos, la natación es una gran manera de superar el dolor de cuello o espalda, pero el nadador aún tendrá que ser consciente de las formas en que también puede causar dolor adicional. Los factores que pueden aumentar el dolor incluyen:

La exageración en el entrenamiento – Puede provocar la tensión muscular y la lesión puede ser consecuencia de la exageración de la sesión de natación.

Un estiramiento insuficiente – Antes de nadar, el nadador debe estirar totalmente para evitar posibles daños.

Giro de crol inadecuado – Un giro de crol también llamado “giro de moneda” o “vuelta de campana” es una gran manera de maximizar la carrera con la velocidad de las piernas de un nadador, pero el exceso de extensión puede lesionar los músculos del cuello o la espalda.

Problemas con el nado de dorso – El nado de dorso puede ser difícil para el cuello si el nadador no está acostumbrado a la postura correcta.

Lesión en el cuello por el estilo libre – El nadador debe girar su cabeza fuera del agua para respirar, en este momento puede haber una hiperextensión de las múltiples estructuras del cuello que puede causar una lesión.

La natación como una modalidad de tratamiento y rehabilitación

Hay algunas razones principales por las que la natación es una buena herramienta de rehabilitación:

Es de bajo impacto. (A menos que estés entrenando para ser un nadador de elite, tendrás que ejercitar tu cuerpo con una mayor intensidad). Es un deporte poco agresivo para las estructuras corporales, y puede ser practicado por todas las edades.

Es una forma de estiramiento activo – La natación técnicamente asegurará toda la gama de movimientos para muchas partes diferentes del cuerpo.

Como ejercicio es completo. El agua proporciona suficiente resistencia para los músculos, con el tiempo se puede lograr un acondicionamiento aeróbico al mismo tiempo que la rehabilitación, lo cual permite a los deportistas de otras áreas continuar con su anterior entrenamiento, después de pasar una temporada en la piscina.

La natación es una excelente manera de manejar el dolor de cuello y de espalda causado por las diversas enfermedades de la columna, como la escoliosis o la enfermedad degenerativa de disco, pero es importante hablar con un médico y un terapeuta físico para asegurarse de que no estás poniéndote en riesgo por una lesión mayor. Visita a tu médico para diagnosticar el origen de tu dolor y para determinar el mejor curso de tratamiento para tu caso particular.

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