Pseudoartrosis lumbar

pseudoartrosis o neoartrosis lumbar

La pseudoartrosis es un hueso roto sin cicatrizar, también conocido como neoartrosis. Por lo general, los huesos dañados o rotos se curan con el tiempo formando tejido óseo nuevo que conecta las partes dañadas del hueso.

La seudoartrosis se refiere a una complicación que ocurre después de una fractura ósea, se trata de la falta de consolidación de la fractura. Se genera cuando hay una mala cicatrización del hueso, formando una articulación anormal entre los extremos de una fractura.

Cuando una fusión espinal no tienes éxito decimos que estamos en presencia de una pseudoartrosis en la columna cervical y lumbar. La fusión espinal es un tipo de cirugía de la espalda que se administra para una variedad de problemas, como: escoliosis, problemas de disco o inestabilidad en la columna.

Diagnóstico de la pseudoartrosis lumbar

La pseudoartrosis lumbar es una de las complicaciones más comunes de la cirugía de columna. La prevalencia de seudoartrosis lumbar después de la fusión lumbar instrumentada en adultos es muy variable entre los estudios, siendo el dolor lumbar la queja más común.

La evaluación diagnóstica incluye radiografías en flexión, extensión y tomografías computarizadas. La resonancia magnética también puede ser útil para identificar áreas residuales o nuevas de compresión nerviosa. La prueba más definitiva para identificar una pseudoartrosis es una exploración de la fusión.

Causas

Las causas más frecuentes de pseudoartrosis o los factores más comunes que aumentan su riesgo, son:

  • Fumar o usar tabaco
  • Edad avanzada
  • obesidad
  • Anemia severa
  • Diabetes
  • Uso crónico de esteroides
  • Osteoporosis
  • Artritis inflamatoria
  • Pseudoartrosis previa
  • Infección
  • Medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
  • Mala dieta (baja en proteínas, calcio, vitamina C y vitamina D)

Tratamiento

El tratamiento para la pseudoartrosis probablemente comenzará de manera conservadora con medicamentos, fisioterapia o manejo del dolor, especialmente en los casos en los que es importante descartar otras fuentes de dolor de espalda o cuello. Si eso no logra aliviar satisfactoriamente los síntomas, el médico puede sugerir una cirugía de revisión.

El tratamiento no quirúrgico más común incluye el uso de un estimulador óseo, un pequeño dispositivo que emite ondas electromagnéticas ultrasónicas o pulsadas, para estimular el proceso de curación. Para obtener resultados óptimos, el estimulador óseo debe usarse diariamente durante al menos 20 minutos a una hora.

El abordaje quirúrgico se recomienda solo si los abordajes no quirúrgicos no muestran mejoría. La opción quirúrgica disponible incluye injerto óseo o sustituto de injerto óseo, el cual ayuda a intensificar el proceso de curación.

El injerto de hueso proporciona células óseas frescas y los productos químicos naturales que juegan un papel importante en el proceso de curación de los huesos. Para el procedimiento se usa el aloinjerto (hueso de cadáver), este repara el tejido, pero tiene riesgo de infección.

El sustituto del injerto óseo, a diferencia del injerto óseo, no proporciona células óseas frescas para la curación normal; sin embargo, contiene sustancias químicas que el cuerpo necesita para producir hueso.

El injerto óseo o el sustituto del injerto por sí solo no proporcionan estabilidad al sitio quirúrgico. Pueden ser necesarios otros procedimientos quirúrgicos, como la fijación interna y la fijación externa, para proporcionar estabilidad.