Cómo curarse de una contractura muscular espalda

Son muchas las personas que padecen de dolores en su espalda por sufrir una contractura muscular espalda, si bien en muchas ocasiones no se tiene claro en qué consiste exactamente y, sobre todo, no saben cómo tratar esta dolencia. Por este motivo, en este caso te vamos a explicar todo lo que necesitas conocer al respecto.

¿Qué es una contractura muscular?

Una contractura muscular es una contracción involuntaria y que se mantiene en el tiempo del músculo, que origina molestias o dolor e inmovilidad en la zona afectada. Es una alteración del funcionamiento normal del órgano muscular, que se contrae y se relaja en multitud de ocasiones a lo largo del día para posibilitar el movimiento del cuerpo.

Sin embargo, cuando se produce esta lesión, el músculo sufre de incapacidad para poder distenderse después de la contracción, de manera que se hincha y endurece, lo que a su vez origina un abultamiento que conocemos como nudo.

A pesar de que puede llegar a provocar grandes molestias e incluso dolores, e incluso puede llegar a impedir que la persona afectada realice determinados movimientos con normalidad, no se trata de una lesión grave. Ya que se trata de un problema muscular, es necesario aprender a identificar la lesión de forma  correcta para no confundirla con otra afección similar.

Por lo general se trata de una lesión de duración corta y existen algunos procedimientos que se pueden llevar a cabo para que se puedan aliviar sus síntomas. No obstante, en muchas ocasiones será recomendado acudir a un fisioterapeuta, principalmente si los síntomas no remiten o son tan severos que impiden al afectado realizar una vida normal.

Causas de una contractura muscular espalda

Una contractura muscular espalda puede aparecer por diferentes razones, siendo algunas de ellas las siguientes:

Sobrecarga y esfuerzos

Los músculos de nuestro cuerpo sufren muchas presiones a lo largo del día. Si se encuentra tonificados serán capaces de adaptarse a los esfuerzos y cambios a los que nos sometamos sin problemas.

Sin embargo, si la musculatura no está lo suficientemente fuerte, un sobreesfuerzo o un movimiento brusco puede provocar lesiones como son las contracturas musculares, ya sean en la espalda o en otra de las partes del cuerpo.

Malas posturas corporales

Las malas posturas corporales pueden llegar a provocar que se padezca una contractura muscular espalda. En este sentido, deben tener especial cuidado las personas que se pasan durante horas frente a un ordenador, ya que esto puede hacer que adopten posiciones que no sean adecuadas; y lo mismo sucede en el caso de una mala postura a la hora de dormir. De esta manera, pueden llegar a provocar contracturas.

Estrés y presión a lo largo del día

Un factor muy habitual a la hora de que se padezca una contractura muscular espalda es el estrés. Este es un trastorno psicológico que provoca tensiones en algunas partes del cuerpo sin que nos demos cuenta hasta que los músculos llegan a tensarse tanto que provocan una lesión.

Actividad física sin calentamiento previo

Otra causa frecuente de sufrir una contractura muscular espalda o en otra parte del cuerpo es la de haber hecho algún tipo de actividad física sin un calentamiento previo. Se trata de casos en los que el músculo no está preparado para realizar un esfuerzo superior al habitual, lo que hará que se genere una fatiga que acabe provocando la aparición de esta lesión.

Frío, deshidratación y desnutrición

Por último, el frío, la deshidratación y la desnutrición puede afectar al origen de una contractura muscular, si bien estas son causas menos habituales. Las bajas temperaturas provocan que la musculatura se contraiga y, además, podría hacer que adoptemos posturas poco naturales con el objetivo de calentarnos que pueden provocar la aparición de una lesión.

De igual manera, la falta de líquidos o nutrientes puede hacer que el músculo no tenga con qué regenerarse, por lo que es más probable que pueda aparecer una contractura muscular espalda.

Cómo curar una contractura muscular espalda

La mejor manera de curar una contractura muscular espalda es ponerse en manos de profesionales de la fisioterapia, es decir, en fisioterapeutas, ya que el masaje de un profesional en la zona conseguirá que se pueda aliviar la tensión muscular y se podrá eliminar el nudo que se haya formado. De esta manera se podrá lograr que, de manera inmediata, el paciente note una gran sensación de alivio. No obstante, serán necesarias varias sesiones con el fisioterapeuta para conseguir una cura completa.

Después de acudir al fisioterapeuta habrá que guardar reposo, así como seguir las indicaciones del especialista, que será el que indique al paciente cuándo y de qué forma podrá ir recuperando su actividad física normal.

Sin embargo, si la contractura muscular espalda no es muy dolorosa y solo supone una molestia para el paciente,  los mejores remedios para hacerle frente son el reposo y tener un tiempo de recuperación, dejando así que con el paso del tiempo se cure. En cualquier caso, será necesario pausar las actividades que puedan provocar dolor en la zona, y esperar al menos tres o cuatro días a que estas molestias remitan. Si el dolor persiste, será necesario acudir a un fisioterapeuta.

Si se desea que el tiempo de recuperación sea más eficaz y provoque menos dolor, se puede aplicar calor seco en la zona durante los primeros días, lo que además de favorecer una recuperación más rápida, contribuirá a conseguir una inmediata sensación de alivio.

Una vez que se aplica durante los dos primeros días desde que aparece la contractura muscular espalda, se puede recurrir a los conocidos baños de contraste, los cuáles consisten en aplicar de una manera alterna agua fría y agua caliente sobre la zona afectada. Estos provocan que haya una contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, lo que al mismo tiempo favorecerá una mayor circulación de sangre. Esto contribuirá a conseguir una mejor y más rápida recuperación de la lesión.

Por otro lado, si se sufre de contractura muscular espalda también se puede recurrir a fármacos con los que aliviar los síntomas de una contractura. Los antiinflamatorios, tanto de aplicación cutánea como de ingesta oral, ayudarán a la hora de aliviar las molestias que se puedan tener de una forma inmediata, aunque solo lo hará de manera temporal.