Razones para no abusar de un relajante muscular

Es posible que cuando has sufrido algún tipo de dolor muscular puntual o una contractura te hayas encontrado con que el especialista ha decidido recetarte un relajante muscular para tratar de hacer frente a esta dolencia.

Este es un fármaco que conseguirá un alivio eficaz y rápido, pero hay que tener en cuenta que no se trata de un remedio que les vaya a resolver el problema, sino que lo que hace es enmascararlo. Además, dados los diferentes efectos secundarios que puede provocar, un relajante muscular no es la mejor opción para hacer frente a ese malestar.

A lo largo de las siguientes líneas te vamos a dar una serie de razones para no abusar de los relajantes musculares, ya que pueden llegar a tener consecuencias muy negativas para tu salud. Si se toma de manera esporádica no tendría porque haber problema, pero sí lo existe en el caso de que se abuse de ello.

Razones para no abusar los relajantes musculares

Alteran el sistema nervioso

Por su propio nombre, puede parecer que un  relajante muscular actúa destensando el músculo que está contraído, pero en realidad este tipo de fármaco lo que hace es actuar sobre el cerebro o la médula espinal, dicho de otra manera, estos relajantes actúan directamente sobre los nervios que controlan los músculos.

Esto supone varias cosas, ya que provocan alteraciones en el sistema nervioso:

  • Afectan de forma directa al funcionamiento del sistema nervioso, haciendo que se provoque una relajación general del organismo y no local sobre el tejido muscular que está contracturado.
  • Pueden llegar a provocar síntomas neurológicos como mareos, sedación, vómitos o somnolencia. De hecho, pueden llegar a provocar incluso otros problemas como descoordinación de los brazos, pérdida de reflejos, confusión, visión borrosa…
  • Pueden ocasionar ronquidos de noche. Al tomarlos los músculos se relajan, incluidos los que se encuentran en el cuello, que se distienden y hacen que al respirar el aire pase con mayor dificultad, provocando vibraciones en la garganta que se traducen en ronquidos.

Es peligroso combinar un relajante muscular con otros fármacos

Antes de tomar un relajante muscular hay que tener en cuenta que hay muchas interacciones que pueden darse entre este y otros fármacos, por lo que no se debe automedicar sin que haya supervisión médica. De hecho, si se combina un relajante muscular con un ansiolítico y un analgésico, la combinación es muy peligrosa.

Asimismo, no se recomiendan los relajantes musculares a personas de más de 65 años o para quienes trabajen con maquinaria, ya que la sedación a la que induce podría provocar caídas o accidentes. De igual manera, tampoco deben ser tomados por personas con enfermedades cardíacas, enfermedades del hígado o glaucoma; y es que algunos de estos relajantes musculares pueden llegar a empeorar estas afecciones.

Pueden provocar adicción

Hasta hace unos años atrás era habitual que al hablar de un relajante muscular, se apostase por aquel que tenía el terazepam como principio activo. Este era el relajante muscular más conocido hasta que las autoridades sanitarias europeas analizaron de manera exhaustiva sus efectos secundarios.

De hecho, a raíz de sus investigaciones pudieron darse cuenta de que provocaba reacciones cutáneas que podían ser graves. Esto hizo que en el año 2013 se decidiese retirar el fármaco de manera definitiva.

Asimismo, como estos fármacos provocan una relajación general, existe el riesgo de que pueden causar adicción. Este tipo de medicamentos pueden llegar a causar dependencia, y por esta razón, los especialistas no recomiendan tomarlos durante más de una semana.

Cómo tomar bien un relajante muscular

Una vez que conoces las principales razones para no abusar de un relajante muscular es el momento de que tengas en cuenta una serie de consejos básicos para tomarlos de la mejor manera posible en el caso de que un médico te haya recetado uno para hacer frente a alguno de los problemas que puedas tener en tu cuerpo.

Debes tener en cuenta que no se trata de un simple analgésico, por lo que hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones para poder tomarlos de una manera segura; y que de esta manera no pongas en riesgo tu salud con ello. Dicho esto, ten en cuenta estos consejos que te damos a continuación:

  • Limita tus actividades mientras los tomas. Una vez que has comprobado los diferentes efectos secundarios que puede provocar el consumo de un relajante muscular, como pueden ser la somnolencia, los vómitos, los mareos o la confusión, es muy recomendable que trates de reducir cualquier tipo de actividad física intensa, por lo que deberás limitar tus actividades mientras los tomas. De igual manera, tanto por tu seguridad como por la del resto de usuarios de la vía, deberás evitar conducir. De esta manera estarás haciendo un uso más responsable de estos medicamentos, sin ponerte en riesgo ni a ti mismo ni a quienes te rodean.
  • Tómalos antes de acostarte. Aunque podrías tomarlo en cualquier momento del día, para poder tomar un relajante muscular de la mejor manera posible, se recomienda que sea tomado justo antes de acostarte. En función del tipo de relajante del que se trate, estos pueden tener efecto de una forma rápida y poder durar sus efectos entre 6 y 8 horas. De esta manera, estarás pasando por ello mientras duermes, con la ventaja que ello supone de no sentir sus efectos durante la actividad diaria.
  • Bebe en pequeños sorbos. En ocasiones los relajantes musculares producen sensación subjetiva de boca seca, por lo que se recomienda dar pequeños sorbos de agua. Otra de las opciones a las que puedes recurrir al uso de trocitos de hielo en la boca y dejar que se fundan de manera lenta.
  • Evita el alcohol. El alcohol tiene un efecto depresor del sistema nervioso y del sistema respiratorio, por lo que si se añaden a los efectos de los relajantes, se puede llevar a estar en una situación peligrosa para la salud.

Es muy importante tener en cuenta todas estas recomendaciones para poder beneficiarse de los efectos de los relajantes musculares, y recuerda que nunca hay que excederse y siempre tomarlos bajo prescripción médica.