¿Para qué sirven los relajantes musculares?

Ningún tipo de medicamento se debe tomar a la ligera, ya que realmente no debería suministrarse ninguno de ellos sin que sea indicado por un especialista. Además, aunque están concebidos para ofrecer seguridad y eficacia, también llevan asociados algunos efectos secundarios no deseados, razón por la cual los relajantes musculares, al igual que otros medicamentos, deben ser tomados bajo la supervisión de un profesional sanitario.

De hecho, es con los relajantes musculares con uno de los medicamentos que hay que tener un mayor cuidado; y es que muchas personas los toman sin tener en cuenta sus complicaciones y efectos indeseados, y con el riesgo que supone que no haya supervisión médica.

Estos presentan una actividad directa sobre el sistema nervioso central, por lo que es imprescindible que sean administrados bajo la supervisión de un profesional sanitario. Algunos efectos secundarios relacionados con el uso de los relajantes musculares son los mareos, somnolencia, visión borrosa, sequedad en la boca o náuseas.

Se trata de un grupo de fármacos que tienen diferentes mecanismos de acción, destinados a tratar los espasmos musculares causados por lesiones en el sistema muscular o nervioso, así como de la espasticidad que se encuentra vinculada a distintas patologías neurológicas.

¿Para qué sirven los relajantes musculares?

A la hora de hablar de los relajantes musculares es importante tener en cuenta que  se pueden usar con diferentes finalidades. Una de ellas es para el tratamiento de contracturas o espasmos musculares derivadas de traumatismos o por patologías articulares u osteomusculares de base. Esto se da en el caso de dolores posturales o tensionales, lesiones deportivas, artritis, artrosis, lumbalgia, etcétera.

Asimismo, también se utilizan para reducir la espasticidad vinculada a diferentes patologías neurológicas, como la contractura de Dupuytren, esclerosis múltiple, ELA o distrofia de Duchenne, entre otras.

También son facilitadores del proceso anestésico en cirugía a través de una administración conjunta de fármacos anestésicos; y se pueden usar para conseguir una relajación muscular localizada, como es el caso de la toxina botulínica, con fines estéticos y/o terapéuticos.

De hecho, hay que tener en cuenta que se puede hablar de los relajantes musculares que se pueden hablar de los que actúan en el sistema nervioso central, y los que actúan a nivel del sistema nervioso periférico.

No obstante, antes de tener que recurrir a los relajantes musculares es preferible recurrir a otras opciones terapéuticas, ya que tienen una serie de contraindicaciones que merece la pena conocer. De hecho, este tratamiento deberá ser utilizado en el caso de que otros de los métodos llevados a cabo con anterioridad no hayan prosperado.

Contraindicaciones de los relajantes musculares

En lo que respecta a las contraindicaciones de los relajantes musculares, hay que tener en cuenta que estas dependen del medicamento en concreto que se utilice, además de las propias características del paciente.

De esta manera, para poder conocer sus contraindicaciones será necesario tener en cuenta la edad, una posible patología renal o hepática, la coexistencia de trastornos cardiovasculares, embarazo, etcétera, debiendo tener en cuenta todo ello para conocer los problemas que se podrían llegar a sufrir.

Por otro lado, esta farmacéutica recuerda que la mayoría de los relajantes musculares provocan efectos negativos sobre las personas a los cuáles se les suministran, siendo en muchas ocasiones la somnolencia uno de los efectos secundarios más habituales. Por este motivo, se debe tener precaución a la hora de conducir vehículos o maquinaria peligrosa en el caso de que hayan suministrado relajantes musculares.

De igual forma, para reducir en la medida de lo posible este efecto, se recomienda administrarlos antes de dormir.

Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que el efecto de los relajantes musculares se puede ver potenciado por otros medicamentos, al igual que ocurre con distintos ansiolíticos, antidepresivos, analgésicos, anticonvulsivantes, etcétera, además de con el consumo de alcohol.

Alteraciones en el sistema nervioso

Por su nombre, hay que tener en cuenta que a la hora de tomar relajantes musculares, estos actúan  destensando el músculo contraído, aunque en realidad lo que hacen es incidir sobre el cerebro o la médula espinal, es decir, sobre los nervios que controlan los músculos.

Esto hace que afecten directamente a tu sistema nervioso, provocando una relajación general. Pueden además provocar diferentes síntomas neurológicos como sedación, mareos, vómitos o somnolencia, e incluso pueden llegar a ser los que ocasionen otras afecciones más llamativas como descoordinación de los brazos, pérdida de reflejos, visión borrosa o confusión.  Además, pueden provocar ronquidos por la noche.

Cómo tomar adecuadamente los relajantes musculares

Los relajantes musculares no son un simple analgésico, por lo que conviene tener varios consejos en cuenta, que son los siguientes:

  • Limita la actividad que vas a seguir mientras tomes los relajantes musculares, ya que provoca una serie de efectos secundarios, por lo que se recomienda no conducir, reducir la actividad física intensa, etcétera.
  • Es preferible tomar los relajantes musculares antes de acostarte. Dependiendo del tipo de relajante se puede hacer efecto de una manera rápida y poder llegar a tener un efecto de entre 6 a 8 horas.
  • Es recomendable beber con frecuencia en pequeños sorbos. En ocasiones se produce sensación subjetiva de boca seca (xerostomía), siendo otra opción la de introducir en la boca unos trozos de hielo, dejando que se fundan de una manera lenta.
  • Mientras se tomen relajantes musculares es importante evitar el alcohol. Este tiene un efecto depresor del sistema nervioso y del sistema respiratorio, por lo que si se añade a la propia acción de los relajantes, lo que puede llegar a ser una combinación muy peligrosa.

De esta manera, hay que tener muy en cuenta los relajantes musculares y sus efectos, debiendo siempre, como hemos mencionado, más oportuno optar por otras vías para poder dar solución a los problemas que podamos sufrir en partes de nuestro cuerpo. Los relajantes musculares son necesarios en algunos casos, pero además hay remedios naturales que te ayudan a la hora de aliviar contracturas.

En cualquier caso, nunca se deben tomar sin la supervisión de un profesional médico, que será quién decida la manera en la que se deben suministrar.