Las vértebras del cuerpo humano

Las vértebras son los huesos que forman la columna vertebral, las cuales se caracterizan por ser muy resistentes, y es que un pequeño trozo de hueso puede llegar a soportar un peso de 9 toneladas. Se distingue el cuerpo vertebral, unas prominencias laterales llamadas apófisis transversal y una prominencia posterior, conocida como apófisis espinosa, que se encuentran unidas por una lámina. El agujero central se encuentra ocupado por la médula, en lo que se llama canal medular.

Cada una de las vértebras se articula con la inferior por delante a través del disco intervertebral; y por detrás, mediante la articulación facetaria. De la misma manera que el disco se encarga de la amortiguación de la presión entre los cuerpos vertebrales; en la articulación facetaria existe un cartílago que tiene la misma función.  En el cartílago no hay nervios, pero sí en el hueso que se encuentra por debajo; y esto hace que se pueda explicar cierto grado de desgaste del cartílago pueda llegar a ser indoloro mientras que no llegue a afectar al hueso que hay por su parte inferior. Si esto ocurriese, se activarían los nervios y sí que se sentiría dolor.

Desde una vista lateral, se puede ver que al situarse una vértebra sobre otra forman un agujero, denominado agujero de conjunción, por el que pasan las raíces nerviosas que nacen de la médula.

33 vértebras en el cuerpo humano

En la actualidad hay aproximadamente 33 vértebras en el cuerpo humano, las cuales se pueden dividir en diferentes grupos según su morfología y localización. De esta manera nos podemos encontrar con 7 vértebras cervicales; 12 vértebras torácticas; 5 vértebras lumbares; sacro; y el coxis. La vértebra cervical se encuentra de un elemento costal fusionado, una parte anterior y un agujero transverso.

La región dorsal del tronco consta de la cara posterior del cuerpo y proporciona el eje musculoesquelético del soporte del tronco. También contiene la médula espinal y las partes proximales de los nervios espinales, que son los que envían la información a la mayor parte del cuerpo y reciben información de la misma.

Los componentes esqueléticos de la región comprenden principalmente los discos intervertebrales y las vértebras. Las escápulas, el cráneo, los huesos pélvicos y las costillas también ayudan a la hora de conformar el armazón ósea de la región dorsal del tronco y que ofrecen puntos de inserción muscular.

Vértebra típica

Una vértebra típica consta de un cuerpo vertebral y un arco vertebral posterior. Se extiende a partir del arco vertebral se encuentran diferente apófisis para inserciones musculares y para la articulación con el hueso adyacente. El cuerpo vertebral es la parte que da soporte al peso de la vértebra.

El arco vertebral forma las partes lateral y posterior del agujero vertebral. Los agujeros vertebrales de todas las vértebras forman de manera conjunta el conducto vertebral, que contiene y protege la médula espinal; y de forma superior, el conducto vertebral continua, a través de un agujero del cráneo, con la cavidad craneal de la cabeza.

Clasificación de las vértebras

Podemos clasificar las vértebras en diferentes grupos, que son los siguientes:

Vértebras cervicales

El cuerpo cuenta con siete vértebras cervicales entre el tórax y el cráneo, y se caracterizan de manera principal por su pequeño tamaño, por sus apófisis espinosas bífidas y por la presencia de un orificio en cada una de las apófisis transversa.

Vértebras torácicas

Cada persona cuenta con doce vértebras torácicas que se caracterizan por su articulación con las costillas, aunque todas las vértebras tienen elementos costales, estos elementos tienen un tamaño inferior y están incorporados a las apófisis transversas en otras regiones diferentes del tórax.

Vértebras lumbares

En la posición inferior a las vértebras anteriores nos encontramos con cinco vértebras lumbares. Estas forman el soporte esquelético de la pared abdominal posterior, y se caracterizan por tener un gran tamaño.

Vértebras coccígeas

En la posición inferior al sacro nos podemos encontrar con un número variable, que habitualmente es de cuatro vértebras coccígeas, las cuales  se fusionan para dar así origen a un hueso de forma triangular único que recibe el nombre de hueso coxis.

Causas de una fractura de vértebra

La fractura vertebral es un tipo de lesión que se suele producir a consecuencia de impactos de una gran energía, como es el caso de un accidente de tráfico, o como consecuencia de un impacto que tenga una baja energía en el caso de pacientes que padezcan osteoporosis. Es habitual que tenga lugar con un gran dolor y puede ocasionar una pérdida de la calidad de vida; y produzca molestias al realizar acciones cotidianas como agacharse, caminar, levantar objetos, etcétera.

Entre las principales causas que originan fracturas en las vértebras podemos destacar las siguientes:

Por osteoporosis

Las fracturas vertebrales de este tipo vienen provocadas en muchas ocasiones por un traumatismo que aunque no tiene mucho impacto, sí tienen consecuencias por sufrir osteoporosis. Los pacientes con osteoporosis tienen los huevos más frágiles y son propensos a romperse porque sus huesos son más porosos.

Por compresión

Las fracturas de las vértebras por compresión tienen lugar cuando el cuerpo de la vértebra colapsa debido a un exceso de presión. Acostumbran a aparecer después de traumatismos de alta energía, como es el caso de caídas desde gran altura o accidentes de tráfico

Este tipo de fracturas provocan frecuentemente lesiones en las vértebras cervicales y en las vértebras lumbares, debido a que se trata de las zonas que son más afectadas. La fractura de la vértebra lumbar suele darse en mayor medida por esta razón; y además puede llegar a ocasionar lesiones en una médula espinal o las raíces nerviosas.

Asimismo, cabe tener en cuenta que en los casos mencionados con pacientes con osteoporosis, un traumatismo de bajo impacto también puede llegar a ocasionar fracturas de vértebras por compresión.

Síntomas de una fractura de vértebra

Los pacientes que sufren una fractura en las vértebras habitualmente padecen un dolor agudo y repentino tras el traumatismo. Tan solo un tercio de los pacientes no presentan síntomas. El dolor posterior de la fractura vertebral es constante y se puede irradiar hasta la zona abdominal.