Cómo se produce la espondilolisis

A la hora de hablar de alteraciones de la estructura de la columna vertebral por el dolor de espalda, es importante tener en cuenta de qué se trata y de qué es la espondilolisis.  La espondilolisis consiste en la rotura de la lámina de la vértebra, de manera que la articulación facetaria se encuentra separada del resto. La vértebra que se afecta con mayor frecuencia es la quinta lumbar, continuada de la cuarta.

En la mayor parte de las ocasiones en los que la espondilolisis afecta a la cuarta lumbar, se genera una sacralización de la quinta lumbar.

En este sentido hay que saber que la gente joven está más expuesta a su desarrollo, ya que sus huesos se encuentran aún en crecimiento. Los niños y los adolescentes que hacen deportes  u otras actividades físicas que pueden forzar la espalda inferior o que suponen el tener que inclinar la espalda, sobre todo hacia atrás, como el ballet, golf, lucha libre o fútbol americano, son más proclibes a su desarrollo.

Cómo se produce la espondilolisis

En la mayoría de las ocasiones, la espondilolisis no es una rotura verdadera en sí mismoa, sino que el hueso no llega a formarse. En este tipo de casos, la separación entre la articulación facetaria y el resto de la lámina existe desde el nacimiento y se mantiene a lo largo de su vida de manera constante.

En otras ocasiones, en los que el hueso llega a formarse de la manera correcta, la lámina vertebral se rompe a consecuencia de traumatismos o caídas que se dan de manera repetida. Esto le ocurre de manera habitual a deportistas y suele llegar a tardar entre 6 u 9 meses en recuperarse de manera espontánea.

Síntomas de la espondilolisis

De forma habitual, la espondilolisis no provoca ningún síntoma ni dolor; y solo se encuentra por un hallazgo casual en una radiografía al tratar de detectar otro problema. Esto se da sobre todo en aquellas espondilolisis que aparecen como consecuencia de un defecto en la formación de un hueso.

Las espondilolisis que aparecen como consecuencia de una fractura o traumatismo de manera repetida puede llegar a provocar dolor en la zona vertebral. Por lo tanto, la demostración de que existen una espondilolisis en un paciente con dolor de espalda no quiere decir que esta sea la que verdaderamente se encuentre causando su dolor; y de hecho, solo se considera que es este caso, en aquellos en los que viene dado por una fractura que ha tenido lugar recientemente.

Riesgos

Cuando la espondilolisis se da en los lados izquierdo y derecho al mismo tiempo, existe un riesgo, ya que la vértebra podría llegar a deslizarse hacia delante y hacia atrás, apareciendo lo que se conoce como espondilolistesis. Sin embargo, esto no ocurre en todas las ocasiones; y de manera habitual se pueden observar espondilolisis en personas sanas sin que estas sufran ningún tipo de molestia o dolor por ello.

Diagnóstico de la espondilolisis

Para la diagnosis de la espondilolisis, el profesional de la salud se encargará de hacer una exploración física, durante la cual se presionará la espalda del paciente o se le pedirá que se flexione hacia atrás, de manera que se pueda hiperextender la columna. En el caso de que se encuentre algún tipo de dolor al hacerlo, es posible que se trate de una fractura.

Otros asuntos, como el dolor muscular, los nervios pellizcados o los discos comprimidos y herniados que sobresalgan también puede provocar dolor en la espalda inferior. Para descartar estas opciones o para confirmar el diagnóstico de espondilolisis los profesionales de la salud ordenarán pruebas como la radiografía.

De igual forma, puede llegar a ser recomendable que se realice una gammagrafía ósea, a la cual se recurrirá en estos casos:

  • Para confirmar la existencia de la espondilolisis cuando la radiografía no lo muestra de manera clara, o bien cuando se busca descartar enfermedades generales como puedan ser tomares o infecciones.
  • Para distinguir si la espondilolisis tiene que ver con una falta de formación del hueso o bien es a consecuencia de una rotura. Si se debe a la falta de formación de hueso, la gammagrafía es normal. En el caso de las espondilolisis por rotura de hueso, la gammagrafía es capaz de detectar la rotura durante 7 días a partir del momento en el que la rotura ha tenido lugar.
  • De cara a efectuar el seguimiento del proceso de cicatrización del hueso, en las espondilolisis que se deben a roturas por traumatismos repetidos puede utilizarse la gammagrafía. De esta manera se puede conocer información para definir el momento en el que un deportista, por ejemplo, puede volver a entrenar.

Tratamiento de la espondilolisis

En los casos en los que la espondilolisis tiene lugar por un defecto de formación del hueso, y no hay espondilolistesis asociada a la misma, no se debe hacer nada como tratamiento. En estos casos se considera que la espondilolisis no es una enfermedad, sino que se trata de un hallazgo que ha tenido lugar de manera casual.

En los casos en los espondilolisis viene dada por la rotura de un hueso, por fractura o por traumatismos que se han dado de manera repetida, es conveniente que se reduzcan o suspendan los esfuerzos hasta conseguir la recuperación, sobre todo en el caso de los deportistas, los entrenamientos intensos.

En este sentido, se puede indicar el corsé para los pacientes en los que la espondilolisis viene dada por una rotura del hueso y no por falta de formación; y cuando el dolor persiste a pesar de que se haya reducido la actividad y se lleve a cabo tratamiento. Es necesario tomar medidas para evitar que pueda llegar a darse una atrofia muscular; y luego se irá retirando el corsé de manera progresiva lo antes posible.

También es posible recurrir a la cirugía, aunque se indica solo en aquellos casos en los que el dolor se mantiene a pesar de los tratamientos que se hayan aplicado durante un periodo de 9 meses; o si se ha comprobado que se debe a una espondilolisis por rotura de hueso y que no se resuelve 9 meses después.