Cómo corregir la hipercifosis dorsal

Cuando hablamos de hipercifosis dorsal estamos hablando de una curvatura exagerada de la columna dorsal, una típica «joroba» que se puede encontrar en la espalda alta. La columna vertebral presenta algunas curvaturas fisiológicas que se considera que son normales y que, de hecho, son necesarias para que funcione bien el organismo. Por norma general, hay que tener en cuenta que hablamos de hipercifosis dorsal en los casos en los que la curvatura de la columna vertebral es de 45º o más.

¿Qué conlleva la hipercifosis dorsal?

Las personas que padecen hipercifosis dorsal tienen que lidiar con una serie de síntomas y consecuencias de este problema en la columna vertebral, siendo algunos de sus signos los siguientes:

  • Aumento anterior de las vértebras (el núcleo pulposo se encuentra desviado hacia la parte de atrás).
  • Músculos erectores raquídeos inhibidos y elongados.
  • Proyección y prominencia de las escápulas hacia atrás.
  • Ligamentos posteriores elongados.
  • Costillas y tórax aplanados, lo que provoca que existan problemas en la ventilación normal.
  • Proyección de la cabeza hacia delante, con una compensación cráneo-cervical.
  • Hombros en antepulsión, con retracción de pectorales.
  • Báscula de la pelvis hacia la parte delantera.
  • Compensación lumbar: hiperlordosis.

Asimismo, hay que recalcar que hay cuatro cuadros clínicos  que suelen conllevar hipercifosis dorsal, que son:

  • Osteoporosis raquídea postmenopáusica
  • Enfermedad de Scheuermann. Necrosis aséptica de los cartílagos epifisarios de los platillos vertebrales, que principalmente afectan a aquellos jóvenes que se encuentran en una edad de crecimiento y desarrollo.
  • Espondilitis anquilopoyética.
  • Actitudes defectuosas congénitas del raquis dorsal, que aparecen en la etapa de la infancia.

Tratamiento de la hipercifosis dorsal

Si existe dolor por el padecimiento de una hipercifosis dorsalhay que tener en cuenta que se puede recurrir a técnicas como la termoterapia o electroterapia, además de a masajes que tengan una finalidad propioceptiva y antiálgica, un tratamiento de reeducación respiratoria, RPG o ejercicios enfocados a corregir la curvatura, como es el caso de la basculación pélvica.

En el caso de la basculación pélvica hay que tumbarse poca arriba, con las piernas flexionadas y separadas a la altura de las caderas, debiendo mover la pelvis haciendo que bascule hacia atrás y hacia adelante.

Además, se deben tonificar:

  • Paravertebrales torácicos: En posición tumbada hacia abajo, hay que extender las piernas al mismo tiempo que se realiza una extensión de columna dirigiendo los brazos hacia los talones.
  • Romboides: Tumbados boca abajo, se elevan los brazos abiertos y perpendiculares al tronco, de manera que se juntan las escápulas. Tras aguantar en la posición durante unos segundos, se tienen que descender de manera lenta.
  • Trapecio medio: Situándose boca abajo, con los hombros a 90 grados y los codos también, se elevan los brazos de manera que se junten las escápulas, siendo un ejercicio muy parecido al anterior.
  • Serrato Mayor: En posición sentada, con los brazos estirados hacia delante a la altura de los hombros, con los codos flexionados a 90 grados. Se coge una pesa y se estiran los codos hacia arriba en al menos quince repeticiones.
  • Abdominales: Para trabajar abdominales se recomienda recurrir a realizar algunos ejercicios de pilates.
  • Glúteos: Tumbados boca abajo, se deben estirar los brazos por encima de la cabeza. Hay que levantar el brazo y pierna contraria hacia arriba alargándolo, alejándolo del centro y provocando que haya una extensión de columna.
  • Otros ejercicios: Entre los ejercicios a tonificar existen otros ejercicios como el Pelvis Curl (puente), Spine Twist, Sour pyramid o Roll Up.

Estirar la zona baja de la espalda

Como la cifosis resulta de la compensación de un incremento de la curvatura lumbar, se debe estirar la zona baja de la espalda. Para ello se puede realizar tumbado boca arriba, para luego elevar las piernas y flexionarlas. Lleva la rodilla hasta el pecho y eleva la cabeza del suelo. Tras mantener durante unos segundos regresa. Además, también se recomienda hacer estiramiento de la musculatura anterior.

Medidas higiénicas

Al margen de lo anterior, en el caso de padecer hipercifosis dorsalhay que tener presente la recomendación de seguir una serie de medidas higiénicas que son necesarias para poder mejorar de este problema, y que pasan por adoptar posiciones correctas de sedestación y bipedestación, además de realizar una actividad física continuada a través del yoga, pilates o natación.

Una vez que tienes claro lo anterior, debes tener en cuenta que la hipercifosis dorsal puede mejorarse a través de la realización de los ejercicios ya mencionados además de seguir una serie de medidas higiénicas para la postura. Todo ello es clave para aliviar el dolor y poder conseguir de esta manera un mejor resultado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay algunas actividades contraindicadas como el motociclismo o el ciclismo, entre otras.

De hecho, se puede extender como ejercicios perjudiciales para quienes padezcan este problema de curvatura exagerada en su columna vertebral a todas aquellas actividades que impliquen que, para llevarlos a cabo o ejecutarlos, se necesite adoptar posturas cifosantes.

Uso de corsés ortopédicos y cirugía

Además de seguir las indicaciones mencionadas en lo que respecta a estiramientos que pueden ayudar a mitigar o solucionar el problema, hay que tener en cuenta que hay otras alternativas. Si con el trabajo del fisioterapeuta no es posible corregir la alteración postural que sufre el paciente, y por lo tanto, no se corrige y la curva progresa, será necesario recurrir al uso de corsés ortopédicos. Con este tipo de elemento se busca corregir la postura y poner freno a la progresión de la curva en la columna vertebral, aunque antes de recurrir a él se suelen optar por tratamientos de fisioterapia.

Sin embargo, hay ocasiones en las que los corsés ortopédicos tampoco logran corregir  la curva y esta continúa progresando, lo que implica que sea necesario recurrir al último tratamiento, que es el paso por el quirófano para someterse a una cirugía.

En este tipo de situaciones es el último recurso, pero si tras agotar las opciones anteriores no se ha podido poner fin al problema que sufre el paciente, será necesario recurrir al paso por el quirófano para tratar de corregir la curvatura.