Causas y tratamiento de la hiperextensión de rodilla

Entre los problemas que podemos llegar a sufrir en nuestro cuerpo hay muchos que pueden llegar a darse y que afectan a diferentes partes del mismo. En este caso te vamos a hablar de las causas y tratamiento de la hiperextensión de rodilla, que aunque puede ser normal, en algunos casos puede llegar a dar síntomas y tener consecuencias muy negativas para quién la sufre.

¿Qué es la hiperextensión de rodilla?

La hiperextensión de rodilla se produce cuando la rodilla se extiende más allá de 180 grados o posición cero de referencia en el plano sagital, algo que sucede como consecuencia de la alteración de diferentes aspectos biomecánicos, que habitualmente tienen que ver con el estado fisiológico del adulto, siendo simétrico, bilateral, de origen constitucional y sin síntomas.

Sin embargo, también puede llegar a ser un problema congénito o adquirido, siendo en este último caso, por lo general, sintomático y asimétrico, lo que a su vez hace que deba considerarse patológico.

Causas de la hiperextensión de rodilla

Las causas que provocan la aparición de una hiperextensión de rodilla dependen del tipo de genu recurvatum, aunque también hay otros factores que pueden tener una relación directa con la deformidad que se puede producir en esta parte del cuerpo. Entre las posibles causas tenemos que destacar las siguientes:

  • Discrepancia en la longitud de las extremidades inferiores.
  • La alineación del fémur y la tibia no es adecuada.
  • Aparición de trastornos del tejido conectivo.
  • Distrofia muscular.
  • Dorsiflexión limitada.
  • Laxitud en los ligamentos de la rodilla.
  • Debilidad del músculo bíceps femoral, poplíteo, gastrocnemio o músculos extensores de la cadera.
  • Unión defectuosa de los huesos que rodean la rodilla.
  • Inestabilidad de la articulación con motivo de ligamentos y lesiones en la cápsula articular.
  • Déficit en la propiocepción articular.
  • Parálisis cerebral.

Genu recurvatum constitucional

A la hora de hablar de hiperextensión de rodilla tenemos que encontrarnos con que existen diferentes tipos de ella. La primera es la hiperextensión de rodilla constitucional, que por lo general tiene un ángulo global inferior a los 15 grados, es simétrica, bilateral, y por lo general asintomática. Por norma general viene dada por una hiperlaxitud ligamentosa constitucional.

En muchas ocasiones tiene que ver con la inestabilidad de la rótula, con seudo rótula alta, de la cual es uno de sus factores secundarios que se considera que son favorecedores.

Genu recurvatum congénito

En este caso nos encontramos con una luxación congénita de rodilla, también conocida con el nombre de artrogriposis,  que puede ser unilateral o bilateral y que se da con poca frecuencia. Se caracteriza porque existe una hiperextensión de rodilla superior a 0º, y esta vinculada a la existencia de una limitación en la flexión.

En este caso existe una prominencia de los cóndilos femorales en la fosa poplítea, además de un incremento de los pliegues cutáneos transversos sobre la superficie anterior de la rodilla.   Algunas veces viene dada por la hiperlaxitud que tiene lugar cuando nacemos, y que sufre una regresión una vez que han pasado los años por medio de aparatos ortopédicos que hacen que la rodilla se encuentre en una ligera flexión.

No obstante, también puede tener otras causas. En este caso podrían descartarse la existencia de anomalías de gravedad en el sistema neuromuscular, las condodisftrofias y las artrartrogriposis congénitas múltiples.

Genu recurvatum adquirido

Cuando hablamos de la hiperextensión de rodilla adquirida esta tiene lugar como consecuencia del padecimiento de una lesión ligamentosa, ósea o mixta de la rodilla. En este caso se debe llevar a cabo un estudio clínico radiológico en el cual se mide la misma y se evalúa la parte ósea, ya sea tibial o femoral, y luego la parte ligamentosa en el caso de que se trate de un recurvatum mixto.

Síntomas de la hiperextensión de rodilla

La hiperextensión de rodilla puede llegar a producirse en diferentes niveles de gravedad, lo que implica que los síntomas de la lesión dependen de diferentes factores, tanto del tipo de hiperextensión como del cuerpo de cada persona, sin olvidarse de la fuerza total de la articulación de la rodilla.

En cualquier caso, de manera orientativa, te podemos hablar de algunos de los síntomas que se dan con mayor frecuencia entre las personas que sufren de hiperextensión de rodillaque son los siguientes:

  • Aparición de dolor en las rodillas.
  • Deformaciones antiestéticas en la rodilla.
  • Inestabilidad femorotibial o femoropatelar.
  • Reducción de la movilidad de la rodilla.
  • Tumefacciones.
  • Debilidad en el miembro inferior.
  • Dificultad a la hora de caminar sobre superficies irregulares, así como a la hora de llevar a cabo la práctica deportiva.
  • Desigualdad de la longitud de los miembros inferiores.

Tratamiento para la hiperextensión de rodilla

Una vez que conoces los diferentes síntomas y los tipos de hiperextensión de rodilla que se pueden llegar a sufrir nos encontramos con la necesidad de conocer cómo se puede llegar a hacer frente a este problema que puede afectar a una mayor cantidad de personas de las que puedas pensar.

En este sentido, hay que saber que el tratamiento de la hiperextensión de rodilla necesita de un estudio clínico y radiológico completo de la anomalía que sufre el paciente, así como de las posibles deformaciones asociadas a la misma, por lo que el tratamiento final dependerá de cada caso en particular.

De esta manera, será el facultativo el que tenga que realizar el diagnóstico y evaluar cuál es la mejor manera de poder afrontar el problema que sufre el paciente para que pueda dar con la solución a su problema.

En cualquier caso, podemos indicar que, de manera general, se indica el uso de aparatos ortopédicos y férulas, los cuáles se encargan de limitar la extensión e impiden la posición en recurvatum.

Asimismo, puede recurrirse al uso de rodilleras especialmente diseñadas para la hiperextensión de rodilla, de forma que se trata de una ortesis que limita el rango del movimiento posterior de la rodilla y la corrección del patrón postural de esta, provocando que se estabilice la articulación femorotibial en el plano anteroposterior, e impidiendo que se pueda llegar a dar una posición de recurvatum.

No obstante, en ocasiones no es suficiente con este tipo de soluciones y se necesita de una intervención quirúrgica.