Aracnoiditis

La aracnoiditis es una consecuencia de la inflamación crónica de la aracnoides (membrana que protege los nervios de la médula espinal), incluyendo todas las capas meníngeas. Esta inflamación puede dar lugar a la formación de tejido de cicatricial, provocando que los nervios espinales se adhieran entre sí, lo cual acarrea un mal funcionamiento.

Esta enfermedad es progresiva se caracteriza por inflamar tanto el cerebro como la médula espinal.  En la mayoría de los casos afecta a los nervios que enlazan  a la zona lumbar con las piernas.

Las personas que padecen aracnoiditis, difícilmente pueden llevar una vida normal. Sufren incapacidad debido al dolor constante.

Causas de la aracnoiditis

La causa de la inflamación de la aracnoides puede ser activada por:

La aracnoiditis es una consecuencia de la inflamación crónica de la aracnoides Infección. Un agente infeccioso ubicado entre la médula espinal y la columna vertebral puede causar un absceso. El exceso de pus va presionando la médula espinal, afectando la aracnoides.

Hay que destacar que este tipo de infección es poco común.

Lesión traumática. Cuando ocurre un golpe fuerte en la columna, produce una lesión en la médula espinal, comprimiéndola.

Agente químico. Muchas veces la inflamación de la aracnoides se atribuye a inyecciones epidurales de esteroides. Estos esteroides contienen acetato de metilprednisolona o el acetónido de triamcinolona. La anestesia epidural también ha reportado casos.

Compresión de la columna vertebral. Causado por un cáncer que haya hecho metástasis en la columna vertebral o por la enfermedad degenerativa discal.  También puede comprimirse por una hernia discal.

Cirugías. Una mala praxis en intervenciones quirúrgicas de la columna vertebral.

Síntomas de la aracnoiditis

El paciente que padece de aracnoiditis comúnmente tiene dolor agudo y picazón.  Pero también puede presentar síntomas de tipos generales y locales:

Generales. Dolor de cabeza constante, el cual se intensifica en las mañanas y que muchas veces vienen acompañado de nauseas. La persona tiene un carácter irritable, siente debilidad y se fatiga rápidamente. Sufre de trastornos del sueño.

Locales. Los síntomas locales van a depender del punto donde se ubica la inflamación. Así pues, el paciente presenta disminución de los sentidos del olfato y la visión, exceso de sudoración (Diaforesis) sin motivo evidente, mucha sed y calambres musculares.

Tratamiento para la aracnoiditis

Debemos comenzar diciendo que esta enfermedad es incurable, mas sin embargo debe ser controlada, ya que el paciente corre el riesgo de quedar inválido.

Generalmente la intervención quirúrgica es estéril en este caso, de hecho puede ser perjudicial y puede empeorar la situación de la persona. En algunos casos remueve el tejido cicatricial de la zona afectada, mediante una intervención quirúrgica, pero esta técnica ha sido poco exitosa ya que en la recuperación se ha detectado regeneración de más tejido cicatricial y regresan las complicaciones en la columna vertebral. El alivio es temporal.

El tratamiento busca desinflamar la aracnoides y mitigar el dolor, mediante antiinflamatorios no esteroides y analgésicos tanto narcóticos como no narcóticos.

Algunos especialistas aconsejan la  fisioterapia combinada con ejercicios, seguido de un programa para el manejo del dolor. Otros recomiendan estimular la médula espinal con electricidad, con la finalidad de bloquear las señales de dolor.

Los avances actuales para la cura total de la aracnoiditis son bastantes pobres, pero se sigue investigando nuevos métodos y se espera que en un futuro próximo se tengan mejores noticias para el tratamiento de esta enfermedad.

Complicaciones de la aracnoiditis

La aracnoiditis es una consecuencia de la inflamación crónica de la aracnoides La complicación que más se teme es la parálisis, a causa de la compresión de la médula espinal, que conlleva a una inmovilización de la espina dorsal.

Puede conducir también al síndrome de la cola de caballo o cauda equina. La inflamación de la aracnoides puede comprimir las raíces nerviosas en la extremidad de la médula espinal, obligándolas a agruparse en forma de cola de caballo. Aparte del dolor en la espalda, el paciente tendrá una retención urinaria, ya que estos nervios controlan la vejiga.

Si por causa de la aracnoiditis se llega a formar un quiste dentro de la médula espinal, estaremos en presencia de un trastorno llamado siringomielia. Este daño puede llegar a destruir el centro de la médula espinal y causar rigidez en la espalda, brazos y piernas. Se puede perder sensibilidad al frío o al calor en las extremidades.

Si estas estas complicaciones no se tratan a tiempo, llegaran a ser permanentes e irreversibles.